6/11/10

Dios esta mas preocupado por tu santidad que en tu felicidad,… ¿En Serio?


Esta semana me he visto providencialmente bombardeado por lo que llamaría una de las tendencias del pueblo cristiano en nuestra sociedad que aunque a veces no es muy notoria en muchas ocasiones saca su cabeza y se deja ver. Esta tendencia queda expresada en la frase que encabeza este escrito. De diversas maneras y a través de circunstancias distintas tuve que ver esto y desde entonces no he estado tranquilo, pues muchas preguntas han surgido demandando respuesta. ‘Dios esta mas preocupado por tu santidad que en tu felicidad’, parecería ser una frase Dios-céntrica, bíblica y piadosa tan pronto la leemos. Ahora bien, cuando la frase habla de santidad, ¿a que se refiere? Y cuando habla de felicidad, ¿qué quiere decir? ¿qué es lo que motiva a Dios a hacer lo que hace? ¿Es realmente para Dios una preocupación mi santidad a expensas de mi felicidad? ¿es esto lo que enseña Dios en su palabra? Son solo algunas de las preguntas que entiendo sensatas y apropiadas al considerar una frase como esta.

Pongamos las bases de este estudio.
Antes de comenzar, es necesario que definamos los términos. De ahora en adelante, cuando me refiera a felicidad, no me refiero a temporadas breves de placer mundano, con dinero, sexo, poder, etc. Que satisfacen por un tiempo y luego dejan un vacío mayor que el que encontraron. Al final esto no es felicidad. La felicidad no es un momento, como Kodak quiere venderla, la felicidad es un estado que si bien según Dios en su palabra, no es perfecto de este lado del cielo, si es un estado de satisfacción, gozo, plenitud, etc. Con base en realidades objetivas, no dependientes de las circunstancias, y que tiene manifestaciones en esta vida presente y se extienden hasta la eternidad.

Reconozco que muchos de los que usan esta frase se refieren a felicidad, por la cual Dios no se preocupa, como la vida en esta tierra con los placeres del mundo y del pecado, y el deseo detrás de este articulo no es criticar a aquellos que tienen tal concepto, el cual es totalmente correcto, pero para los propósitos de este artículo, tal definición no merece ser ni siquiera adjudicada al termino “felicidad”. Cuando vemos la felicidad como la hemos definido anteriormente, no es del todo correcto llamar felicidad a los deleites temporales del pecado. De modo que el análisis presentado a continuación es asumiendo el significado real de cada termino, santidad es santidad, tal y como la biblia lo enseña, y la felicidad es felicidad tal y como Dios lo revela en su palabra.

Algunas implicaciones de esta frase podrían levantar aún más la necesidad de profundizar más en la misma. Cuando se dice, “Dios está más preocupado por mi santidad que en mi felicidad”, se infiere que Dios elige entre hacernos santos o hacernos felices y a su vez coloca al ser humano en la misma posición, debe elegir entre santidad o felicidad. Se infiere también que hay posibilidades de ser santos y al mismo tiempo no ser felices, que se podría crecer en santidad y a la misma vez decirse a si mismo, no estoy feliz. Básicamente, ‘soy feliz, pero no soy santo’ o ‘soy santo, pero no soy feliz’.

‘Dios esta mas preocupado por tu santidad que en tu felicidad’, da a entender que la santidad y la felicidad son cosas excluyentes entre si. Es como si Dios estuviera ante el dilema de hacernos santos o felices, y El elige hacernos santos a expensas de nuestra felicidad.

Es en este punto que las preguntas comienzan a gritar en busca de una respuesta, ¿es esto realmente así? ¿es esto lo que Dios enseña?

Dios enseña en su palabra, que seamos Santos.
Lev. 11:44-45:
“Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: Seréis, pues, Santos, porque yo soy Santo”.

Lev. 19:2
Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy Yo Jehová vuestro Dios”.

1 Pedro 1:16
…Sino como aquel que os llamo es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; Porque escrito esta: Sed santos, porque yo soy santo”.

Tito 2:11-14
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a los placeres mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, quien se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras”.

Indudablemente Dios esta preocupado por nuestra santidad. Su llamado y proceder para con nosotros es con el propósito de santificarnos. Su exhortación es a ser santos. Cristo murió para redimirnos de toda iniquidad y purificarnos, haciéndonos un pueblo celoso de buenas obras.

Dios esta preocupado hasta el punto de entregar a su hijo por nuestra santidad, y esto es una verdad objetiva e innegable de las escrituras.

Dios exhorta a su pueblo a regocijarse y gozarse.
Es sorprendente la enorme cantidad de versos bíblicos en donde Dios mismo habla a los suyos llamándoles a regocijarse. Desde el antiguo hasta el nuevo testamento, nos encontramos a Dios haciendo esto.

Si consideramos el Pentateuco, el relato de la liberación del pueblo de Israel y su entrada a la tierra prometida, la entrega de la ley, hasta los salmos y cubriendo los profetas, es notorio en diversas formas y ocasiones este llamado. Detrás de muchas de las ceremonias, rituales, leyes y de los procederes mismos de Dios hay una especie de expectación divina de que aquellos que son participes de tales cosas, lo sean con regocijo, alegría. Alguien podría pensar que es incorrecto pensar en felicidad únicamente en términos de alegría, y es cierto, la felicidad es eso y mucho más, pero el regocijo y gozo bíblico es parte vital y esencial de la verdadera felicidad. Citemos algunos ejemplos:

Dt. 16:14:
Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones.

Dt. 26:11:
Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti.

Salmos 5:11:
Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre.

Salmos 9:2
Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, OH Altísimo.

Salmos 32:11
Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Salmos 33:1
Alegraos, oh justos, en Jehová.

Salmos 92:4
Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.

Salmos 97:12
Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.

118:24
Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él.

Isaias 52:9
Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.

Romanos 15:10
Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.

2 Corintios 1:24
No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

Filipenses 4:4
Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!

Dios presenta el perfil del creyente primordialmente como “Feliz”.
Mateo 5:3-12, el inicio del sermón del monte, es una descripción de realidades objetivas presentes, en altas o bajas proporciones, en aquellos que genuinamente son ciudadanos del reino de Dios. El sermón del monte no es un camino por el cual andar para ser salvo, es el camino por el cual transitas cuando has sido salvado. Lo que llama la atención de esta sección es el hecho de que el Señor Jesucristo llama a aquellos que son participes de estas realidades “Bienaventurados”, que podría ser traducido como: Dichoso, feliz.

Es decir que la descripción que Dios nos da de aquellos que han participado de su gracia salvadora, que son beneficiarios de la obra de redención llevada a cabo por Cristo en la Cruz, es que estos son “Felices”.

Mas que separar la santidad de la felicidad, como esta frase parece indicar, las escrituras señalan a Dios uniendo estas cosas en un solo paquete inseparable. Dios nos hace santos y nos considera felices por ello; Dios nos redime, quita todo obstáculo que impide que podamos glorificarle, amarle, conocerle y hallar nuestra eterna satisfacción en El, y El llama a esto felicidad. De modo que la dirección a la cual señalan las escrituras no es a presentar a Dios en un dilema entre hacernos santos o felices, sino que cuando hace uno también hace lo otro.

Dios nos ha redimido, y el punto focal de esta redención es llevarnos a El, nos ha dado un corazón nuevo que en vez de deleitarse en el mundo se deleita en El, que en vez de buscar las cosas espurias que el pecado ofrece, ahora halla su satisfacción en El, y esto envuelve el concepto de santificación (santidad) y esto es a su vez lo que nos hace real y eternamente felices.

El cielo: la unión eterna de la santidad y la felicidad.
Nada deja mas claro esta realidad que el tomar la verdad del cielo y considerarla. La redención final de este mundo, donde todo será hecho nuevo, será cuando las imperfecciones practicas de nuestra santidad desaparecerán, y al mismo tiempo será la entrada al mas glorioso y eterno estado de felicidad.

Apocalipsis 21:3-5
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

¿Cuándo será el momento donde Dios nos concederá experimentar la perfecta felicidad? Cuando seamos glorificados, entrando a su presencia, donde no habrá mas llanto, ni dolor, Dios será el deleite eterno de nuestra alma.

¿Cuándo será el momento donde Dios nos concederá experimentar pureza y santidad perfecta? Exactamente el mismo.

Cuando Dios lleve a cabo la redención final de todas la cosas, el no tendrá una lucha para decidir entre si nos hace santos o felices, una cosa incluye la otra.

Nota a los de tendencia humanista.
Entiendo que mucho de lo que motiva a que una gran parte del pueblo cristiano abrace frases como esta con liviandad es por causa de aquellos que se empeñan en colocar al hombre en un lugar central. La Biblia no enseña que el hombre es central, el hombre no es el protagonista.

Es pertinente recordar que el significado que se extrae de la Biblia de verdadera felicidad no tiene nada que ver con lo especial o el gran valor que crees tener. Dios esta interesado en tu felicidad, en tu eterna felicidad, envió a Cristo a la cruz para hacerla posible, pago un alto precio por ella. Pero esta felicidad encuentra su raíz no en nosotros siendo exaltados como trofeos sino en El siendo glorificado y dando a conocer su gloria.

Es correcto decir que Dios esta preocupado en mi santidad y felicidad, porque cuando Dios hace esto, dígase hacerme santo y feliz, no lo hace exaltando mi valía sino salvándome de mi corazón centrado en mi mismo, egoísta y orgulloso y concediéndome apreciar y gozarme en su valía, su gloria, su majestad, etc.

La felicidad genuina esta en El, y en El siendo glorificado, no en mi siendo el personaje central. En todo momento a lo largo de este articulo se ha apelado a esta visión de felicidad.

Conclusión
Esta bien decir que Dios esta mas preocupado por mi santidad que por mi destrucción en la vida de pecado y mundanalidad aun cuando esta parezca ser placentera al tiempo presente. Que el esta mas preocupado por mi santidad que en mis deleites con las cosas temporales. Pero, la felicidad no es algo que Dios descarta, el fin principal del hombre es glorificar a Dios, y gozar de El por siempre, y mas que ‘y gozar’ seria glorificar a Dios ‘gozando de El’ por siempre, esto empieza en esta vida y lo que Dios hace lleva estas marcas detrás: su gloria, nuestra santidad, nuestro gozo y felicidad. Nada se excluye es un solo paquete.

Que diferente seria la vida de muchos cristianos si vieran su felicidad en el mismo lugar que su santidad u obediencia. Que vieran su gozo en el mismo lugar de la gloria de Dios, es decir, que vieran su satisfacción únicamente en Dios.