17/8/09

“Recibe a Cristo en tu corazón” vs “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”


Vivimos en días en donde ciertamente la religión y de manera especifica, la predicación del evangelio esta en boga en esta parte occidental del mundo. Obviamente esto no de forma absoluta pero no podemos negar el hecho de que se esta haciendo uso de un sin numero de medios con el propósito de alcanzar a muchos con el evangelio de Jesucristo. Campañas evangelisticas, distribución de tratados y biblias, apertura de iglesias, programas de televisión y radio, la internet, etc. Se encuentran entre la lista de medios que hoy por hoy sirven de instrumentos para llevar a cabo la gran comisión.

Ahora bien, más allá de los medios que podamos entender como lícitos y buenos, debemos considerar si estos esfuerzos están siendo respaldados por la expansión del mensaje correcto. Mas que considerar si muchos de estos medios usados hoy son bíblicamente correctos o no, quisiera enfocarme en el mensaje en sí, el cual en búsqueda de hacerle mas influyente, sutilmente lo hemos albergado y puesto que se escucha bien lo hemos tomado como bueno. Si hemos de pensar bíblicamente, recordemos que lo que debería gobernarnos no es si se escucha bien o no, sino que sea respaldado por las escrituras.

Y las palabras del titulo que encabeza este artículo abren las puertas a lo que quisiera considerar. He colocado sobre el ring del evangelismo dos juegos de palabras que bien representan y/o condensan el mensaje que hoy se predica.

En una esquina se encuentra la popular y conocida de todos, versión del evangelio que se resume en esto “Recibe a Cristo en tu corazón”. Tan solo al escucharla, se presenta atractiva y llamativa, he aquí la razón por la cual tantos la utilizan. El evangelio presentado detrás de estas palabras infiere que es fácil y nos coloca a nosotros en el centro, pues al fin y al cabo se presenta nuestro corazón, el asiento mismo de nuestro ser como el lugar acogedor donde Cristo tendrá el privilegio de morar.

Y creo que aquí descansa la fama y fortaleza de este mensaje, en el hecho de que al ser propuesto a los inconversos, cuyas almas están vacías, les muestra que hay cierta capacidad en ellos y ¿Qué cosa agrada mas a una criatura pecadora y no redimida que el escuchar que tiene en si misma el poder de ser o hacer algo que amerite recompensa de parte de Dios? Y quisiera ser bien claro en esto, de modo que no sea mal interpretado. Mi amigo o hermano que lees, considera detenida y brevemente las cualidades del mensaje que ocupa una de las esquinas y del cual hemos hablado.

¿No es cierto, que este es el mensaje mas usado? Difícilmente haya alguien que lea este escrito que nunca haya escuchado las palabras “Recibe a Cristo en tu corazón”. Piensa por un momento, ¿No es cierto que tras estas palabras, se infiera la idea de que algo hay en nosotros, ya que debemos conceder a Cristo permiso u autorización para entrar a nuestro corazón? Si bien es cierto que el debe ser y tener la preeminencia en nosotros, hay muchos que acompañan este mensaje deduciendo la idea de que Cristo se encuentra como un sujeto frustrado de baja autoestima, deseando entrar en tu corazón para sentirse realizado, pero que tu no lo dejas, lo cual le trae tristeza y depresión. Deja a Cristo entrar, pídele que entre, concédele tu corazón, te dicen ellos con estas palabras que sirven de acompañamiento a este mensaje. ¿No es cierto que tales palabras encienden el ego del hombre, pues infieren la idea de que los importantes somos nosotros y Cristo es el necesitado? Dejaré que tu mismo respondas. De modo que el historial de este contrincante es amplio, por su uso y por lo agradable que suena a los oídos de los hombres.

En la otra esquina tenemos al peso liviano y ya olvidado mensaje “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. Y solo leerlo da razones para su condición actual, olvidado y poco usado. Pues este es un mensaje que no apela a sacar mucho de nosotros sino que mas bien presenta a otro fuera de nosotros como el que puede salvarnos, lo cual nos quita nuestro papel protagónico en la salvación y se lo da a otro, dígase a Cristo Jesús. Nos presenta como los necesitados y a El como el salvador, a nosotros como los perdidos y a El como el redentor, a nosotros como los impotentes y  a El como el todopoderoso que puede salvar. En este mensaje nosotros somos llamados a creer, una acción que de por si infiere que hemos agotado todos nuestros esfuerzos pensando en qué podemos hacer y no nos queda mas que desistir de nuestro Yo y pasar a descansar en aquel que ha sido puesto por Dios por salvador, infiere el hecho de no podemos mas y que acudimos a El como nuestra única esperanza.

¿Cuál de estos dos saldrá ganador al final? ¿Sera que el genuino mensaje del evangelio se resume en el querido y aplaudido “Recibe a Cristo en tu corazón y déjalo entrar”? ¿O en el breve y fuera de uso “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”? el desenlace se este se puede ver mas claramente a la luz de considerar quien entrena a cada uno de ellos, el mensaje “Recibe a Cristo en tu corazón” tiene como entrenador  al mutable y sentimentalista corazón del hombre, es allí donde nace, crece, se desarrolla y toma fuerza. Es la opinión del hombre que inventa este mensaje y le considera apto para pelear en este ring llamado evangelismo, y si vamos a juzgar por como suena ¿Quién puede decir que no es apto? 

Por otro lado, el viejo, flaco y fuera de uso “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” recibe su respaldo y entrenamiento de la inmutable y verdadera palabra de Dios. Es esta fuente gloriosa que sustenta este mensaje, es en ella que vive y de donde sale, de modo que si vamos a juzgar por quien respalda, no hay dudas que la victoria esta en el viejo y poco famoso mensaje, pues, ¿ha habido algo o alguien que haya podido hacer frente a la revelación divina, la cual vive y reina para siempre?

De modo que quiero llamar, a que consideremos a quien vamos a usar, mas aún, mi llamado es a “knockear” el mensaje sentimentalista y de poca esencia bíblica que estamos tan acostumbrado a oír, no por que no pueda ser usado en la soberanía y providencia del Señor para traer a pecadores a la salvación, sino porque tenemos un mas alto y glorioso mensaje, el cual estamos llamados a proclamar…… “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. Dios nunca llama a los pecadores a recibir a Cristo en su corazón, sino a recibirle creyendo en El (Juan 1:12), ¿Quieres ser salvo? “Cree” en el Señor Jesucristo, descansa únicamente en El, olvídate de ti y de tu valía, reposa total y absolutamente en su obra a favor de los pecadores. No tratemos de hacer el evangelio mas digerible en sacrificio de su esencia, el evangelio manipulado de esta manera  deja de ser evangelio, deja de ser buenas nuevas, y es al final dañino y destructivo.