8/10/07

¿Si soy feliz con mi vida, porque necesito a Jesús?

Oigo a mucha gente decir eso. Me dicen: “Es que no siento la necesidad de Cristo”. ¡Como si el Cristianismo fuera algo que se empaquetara y se vendiera en la Avenida Madison! Como si lo que tratáramos de comunicar a la gente fuera algo así como “Aquí hay algo que lo va a hacer sentir bien, y todo el mundo necesita un poco de esto en su guardarropa o en su refrigerador”. Como si se tratara de un artículo que va a añadir una gota de felicidad a sus vidas. Si la felicidad es la única razón por la cual un ser humano necesita a Jesús, y si esa persona ya es feliz sin Jesús, ciertamente no necesita a Jesús. El Nuevo Testamento indica, sin embargo, que hay otra razón por la que tú y otra gente necesitan a Jesús. Hay un Dios que es completamente santo, perfectamente justo y que declara que va a juzgar al mundo y a pedirle cuentas a cada ser humano por su vida. Como un Dios perfectamente santo y justo, El exige de cada uno de nosotros una vida de obediencia y justicia perfecta. Si hay tal Dios y si has vivido una vida de perfecta obediencia, o sea, si eres perfecto, entonces seguramente no necesitas a Jesús. Tú no necesitas un Salvador porque solamente la gente injusta tiene un problema.


El problema sencillamente es este: Si Dios es justo y exige perfección de mi parte, y yo no puedo alcanzar esa perfección y el va a tratarme de acuerdo con la justicia, entonces estoy listo para un futuro castigo de parte de un Dios santo. Si de la única manera que yo puedo escapar del castigo es por medio de un Salvador, y si quiero escapar de esto, entonces necesito un Salvador. Alguna gente dirá que estamos tratando de predicar a Jesús como un pasaje para huir del infierno, como una manera de escapar del castigo eterno. Esa no es la única razón por la cual yo le recomendaría a Jesús a la gente, pero es una de las razones.Pienso que mucha gente en la cultura de hoy no creen que en realidad Dios les va a pedir cuentas por su vida, que Dios realmente no pide rectitud. Cuando adquirimos ese punto de vista, no sentimos el peso de la amenaza del juicio. Si no tienes temor del castigo de Dios, entonces se feliz como una lombriz si quieres. Yo estaría viviendo en un gran miedo y temblor de caer en las manos de un Dios santo.