2/10/07

El evangelio, la erupcion del verdadero poder de Dios.

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. Rom 1:16
No es extraño hoy en día, encontrarse con personas cuyos conceptos acerca de Dios, cruzan las rejas de la escritura y llegan a los amplios terrenos de la superstición religiosa.
Es lamentable ver como muchos han contemplado las llanuras del jordán de la experiencia y superstición, que se encuentran mas allá de lo que Dios nos ha revelado en su palabra, buscando saciar necesidades espirituales. Peor aún y preocupante todavía, es ver como el evangelio predicado puro y sencillo ha ido siendo desplazado por estas acciones.
Nunca había tenido la oportunidad de intercambiar ideas acerca de las profecías, revelaciones divinas privadas y su vigencia en la actualidad, hasta hace unos días, y no es mi intención, ni el ofender, ni el de crear discordias, solo me he visto movido a considerar el tema al ver a muchos fundamentar en argumentos no bíblicos su fe, mas aun considerar la situación seria y absoluta que representa el destino final de nuestras almas inmortales. El que Dios sigue al igual que en la época apostólica aportando revelaciones inspiradas e infalibles a su iglesia extras a su palabra, es una posición muy defendida por muchos. Pero el que haya o no vigencia
de este tipo de experiencias no es el tema de este escrito, sino considerar lo que se infiere cuando tales experiencias han sido usadas en lo concerniente a la salvación de los pecadores. Es realmente preocupante el relajo en que se ha convertido el destino eterno del hombre, se ha tergiversado la verdad cometiéndose adulterio espiritual, creando penosamente, fetos incapaces de desarrollarse, necesitados desde siempre, de la leche espiritual no adulterada, por la cual hemos de crecer para salvación (1Ped2:2).


“¡Dios me dijo!”, “¡Recibí del señor tal o cual cosa!”, “¡Anoche tuve una visión en la cual el señor me llevo al infierno, y luego al cielo!”, “¡Yo soy el apóstol fulano de tal!”, representan parte del menú de expresiones que se encuentra en los programas de las iglesias que se dicen llamar cristianas. Hablando con una hermana, que es partícipe de tales cosas, uno de los argumentos que escuche de ella fue (y sé que muchos de los que están en su posición argumentarían lo mismo) -”¡el negar tal cosa es Limitar el PODER DE DIOS!! Tengo un familiar que tuvo una experiencia celestial y se convirtió al señor por eso!!….”, decía ella.
En nuestro texto el Apóstol Pablo nos confronta, presentándonos un concepto por excelencia del Verdadero Poder de Dios en realidad, el nos dice: El EVANGELIO es poder de Dios para salvación.
Temas esenciales como: La elección, el llamamiento eficaz, la necesidad de regeneración o nuevo nacimiento, la justificación y santificación, están siendo drásticamente olvidados y a la vez reemplazados, por cosas tales como: “¡Ayer recibí una visión del infierno¡”, “¡hoy quiero recibir al señor!”, o quizás, “¡Dios te ama, y tiene un plan maravilloso para ti, pasa al frente y pídele a Cristo que entre a tu corazón!”(pensando que al decir esto Cristo realmente ha de obedecerles y entra en su corazón agradecido de que le abrieras el corazón).
Prácticamente se le ha quitado a Dios la soberanía en la salvación de los pecadores al hacer tal cosa, y se le ha dado a los hombres…. Y yo pregunto: ¿Acaso no es esto realmente quitar o limitar el poder de Dios?
El tener que recurrir a medios extraoficiales y pensar que los mismo han de ser efectivos para convertir los corazones, y traerlos a Cristo, ¿No es asumir, directa o indirectamente, bajo conocimiento o en ignorancia, que el evangelio escritural, predicado puro y sin añadiduras, es insuficiente para traer cautivas las almas a los pies de Cristo Jesús?
Lo que se esta obteniendo en la actualidad a raíz del desplazamiento del evangelio y de querer optar por experiencias que apelan a los sentimientos antes que a los principios y conocimientos del evangelio es una anestesia espiritual que dejara de surtir su efecto en aquellos que lo experimentan cuando estén medio de un lugar de tormento, donde será el lloro y el crujir de dientes, donde no habrá mas esperanza, donde no habrá mas evangelio, donde será demasiado tarde.
Muchos salen cada domingo y van a las iglesias en donde desatan una enormidad de emociones y afectos que los elevan a condiciones extras juiciales, los mismos a quienes si osáramos en preguntar algo acerca de la pecaminosidad del hombre, su deuda delante de un Dios tres veces santo y justo que no pasara por alto al pecador, del sacrificio de cristo en la cruz para suplir tal deuda, del arrepentimiento y fe que llevan a una vida en el espíritu (en santidad y obediencia a la palabra), muy probablemente recibamos respuestas con poca o ninguna sustancia bíblica. Mas aún hablarles de la necesidad de salvación pudiera bien representar un insulto a su persona pues, ¡quien le niega a esa persona que es salvo, si cuando asiste a la iglesia se vuelve casi loco experimentando sensaciones que lo llevan a dimensiones extrasensoriales en un supuesto arrebato espiritual!. Quiero poner claro que no estoy colocando a un lado nuestras emociones y su importancia y realidad en la vida cristiana, ya que estas existen y han de ser evaluadas en un marco de conocimiento correcto de la palabra de Dios.
Mientras muchos insisten en demostrar cosas supersticiosas para persuadir al incrédulo a creer, el apóstol pablo nos dice: No me avergüenzo del evangelio por que es poder de Dios para salvación, no que el evangelio habla del poder de Dios, no que el evangelio demuestra el poder de Dios ni siquiera que lo representa, sino que ¡El EVANGELIO es PODER de DIOS para salvación!!!
Y es que en el evangelio se encuentra, se concentra, la esencia misma del poder de Dios. Si queremos ver en realidad el poder de Dios ¡Prediquemos el evangelio! si realmente queremos contemplar la visión misma del poder de Dios, hemos de predicar el evangelio y nada mas que el evangelio, hemos de predicar el consejo de Dios, y de esa manera contemplaremos el verdadero Poder de Dios, aquel poder que regenera, ese poder maravilloso que transforma, que cambia de raíz los corazones, que torna la desobediencia en obediencia, dando a luz hijos espirituales nacidos de Dios para salvación y gloria de su bendito y santo nombre.
En 1 cor 1:18, Pablo expresa una vez más su posición, nos dice:
“Por que la palabra de la Cruz es locura a los que se pierden; Pero a los que se salvan, esto es a nosotros, ES PODER DE DIOS”.
De esta misma palabra griega que Reina-Valera traduce como Poder, se deriva la palabra dinamita. Y es que aunque el mensaje del evangelio suene locura para muchos, el evangelio es absolutamente eficaz por que es la dinamita que viene cargada con la pólvora de la omnipotencia de Dios, única y vitalmente necesaria para derribar las murallas de la incredulidad y pecaminosidad del hombre, derritiendo los corazones y dándoles nueva vida.
Mas ha sido olvidado, ha sido impía e injustamente desplazado, ¿y que tenemos a cambio?, a muchos que han sido sumergidos en el autoengaño espiritual, iglesias frías ante la palabra de Dios y vivas para las emociones ciegas.
Si hubo alguien que tenia qué contar acerca de sus experiencias y dones espirituales, fue el apóstol pablo, arrebatado al tercer cielo, vio al señor en exclusiva en una visión camino a Damasco, mas sin embargo que dice e hizo Pablo: No se Avergonzaba del evangelio, Porque es poder de Dios para salvación.
No vemos a Pablo haciendo uso de sus experiencias extras al evangelio para persuadir a los incrédulos. Pablo anhelaba la salvación genuina de las almas, cual era la actitud de Pablo,
“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado”. 1 cor 2:1-2
Pablo padecía dolores como de mujer de parto por ver a Cristo formado en sus oyentes. ¿Y nosotros? ¿Qué deseamos? Si hemos contemplado la gracia de Dios manifestada a los pecadores en el evangelio, demos por gracia lo que por gracia hemos recibido.
“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” 1tim1:15
No nos dice palabra y experiencia fiel y digna de ser recibida…tal o cual cosa, ni tampoco palabra, visión y arrebato espiritual fiel y digno de ser recibidos por todos….sino que palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…
Nuestras iglesias están llenas de mal nutridos espirituales y otros que requieren de la regeneración, del nuevo nacimiento, que ni siquiera lo saben, y todo esto por la actitud arrogante y maldita de muchos que pervierten la sana doctrina, convirtiendo al evangelio mas que en el absoluto mensaje de salvación en un show o espectáculo.
Tomemos la exhortación y testimonio de Pablo:
“te encarezco delante de Dios y del señor Jesucristo……Que prediques la palabra, que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” 1tim4:1-2
El evangelio precede la verdadera fe, aquella fe salvadora, pues dice:
“Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios” Rom 10:17
Anunciar el evangelio puro y sin mancha, tal esta presentado en la palabra de Dios y solo en ella, que ha de ser nuestra única regla de fe infalible e inerrante, es realmente la antesala a la contemplación del Poder de Dios.
“Cuantas emociones fuertes, pero falsas, han surgido de este engano!, temo que por el multitudes han ido y van al infierno”. Jonathan Edwards “Libro: Los afectos religiosos”
OH gracia divina revelada en tan glorioso evangelio, no te apartes nunca de nuestros corazones, para que seas tu la expresión constante de nuestros labios, de modo que veamos tu poder, ohh Dios de los cielos!!, Poder inigualable, Poder que cambia, que transforma, que regenera, PODER DE DIOS PARA SALVACIÓN!!!.