6/11/10

Dios esta mas preocupado por tu santidad que en tu felicidad,… ¿En Serio?


Esta semana me he visto providencialmente bombardeado por lo que llamaría una de las tendencias del pueblo cristiano en nuestra sociedad que aunque a veces no es muy notoria en muchas ocasiones saca su cabeza y se deja ver. Esta tendencia queda expresada en la frase que encabeza este escrito. De diversas maneras y a través de circunstancias distintas tuve que ver esto y desde entonces no he estado tranquilo, pues muchas preguntas han surgido demandando respuesta. ‘Dios esta mas preocupado por tu santidad que en tu felicidad’, parecería ser una frase Dios-céntrica, bíblica y piadosa tan pronto la leemos. Ahora bien, cuando la frase habla de santidad, ¿a que se refiere? Y cuando habla de felicidad, ¿qué quiere decir? ¿qué es lo que motiva a Dios a hacer lo que hace? ¿Es realmente para Dios una preocupación mi santidad a expensas de mi felicidad? ¿es esto lo que enseña Dios en su palabra? Son solo algunas de las preguntas que entiendo sensatas y apropiadas al considerar una frase como esta.

Pongamos las bases de este estudio.
Antes de comenzar, es necesario que definamos los términos. De ahora en adelante, cuando me refiera a felicidad, no me refiero a temporadas breves de placer mundano, con dinero, sexo, poder, etc. Que satisfacen por un tiempo y luego dejan un vacío mayor que el que encontraron. Al final esto no es felicidad. La felicidad no es un momento, como Kodak quiere venderla, la felicidad es un estado que si bien según Dios en su palabra, no es perfecto de este lado del cielo, si es un estado de satisfacción, gozo, plenitud, etc. Con base en realidades objetivas, no dependientes de las circunstancias, y que tiene manifestaciones en esta vida presente y se extienden hasta la eternidad.

Reconozco que muchos de los que usan esta frase se refieren a felicidad, por la cual Dios no se preocupa, como la vida en esta tierra con los placeres del mundo y del pecado, y el deseo detrás de este articulo no es criticar a aquellos que tienen tal concepto, el cual es totalmente correcto, pero para los propósitos de este artículo, tal definición no merece ser ni siquiera adjudicada al termino “felicidad”. Cuando vemos la felicidad como la hemos definido anteriormente, no es del todo correcto llamar felicidad a los deleites temporales del pecado. De modo que el análisis presentado a continuación es asumiendo el significado real de cada termino, santidad es santidad, tal y como la biblia lo enseña, y la felicidad es felicidad tal y como Dios lo revela en su palabra.

Algunas implicaciones de esta frase podrían levantar aún más la necesidad de profundizar más en la misma. Cuando se dice, “Dios está más preocupado por mi santidad que en mi felicidad”, se infiere que Dios elige entre hacernos santos o hacernos felices y a su vez coloca al ser humano en la misma posición, debe elegir entre santidad o felicidad. Se infiere también que hay posibilidades de ser santos y al mismo tiempo no ser felices, que se podría crecer en santidad y a la misma vez decirse a si mismo, no estoy feliz. Básicamente, ‘soy feliz, pero no soy santo’ o ‘soy santo, pero no soy feliz’.

‘Dios esta mas preocupado por tu santidad que en tu felicidad’, da a entender que la santidad y la felicidad son cosas excluyentes entre si. Es como si Dios estuviera ante el dilema de hacernos santos o felices, y El elige hacernos santos a expensas de nuestra felicidad.

Es en este punto que las preguntas comienzan a gritar en busca de una respuesta, ¿es esto realmente así? ¿es esto lo que Dios enseña?

Dios enseña en su palabra, que seamos Santos.
Lev. 11:44-45:
“Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: Seréis, pues, Santos, porque yo soy Santo”.

Lev. 19:2
Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy Yo Jehová vuestro Dios”.

1 Pedro 1:16
…Sino como aquel que os llamo es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; Porque escrito esta: Sed santos, porque yo soy santo”.

Tito 2:11-14
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a los placeres mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, quien se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras”.

Indudablemente Dios esta preocupado por nuestra santidad. Su llamado y proceder para con nosotros es con el propósito de santificarnos. Su exhortación es a ser santos. Cristo murió para redimirnos de toda iniquidad y purificarnos, haciéndonos un pueblo celoso de buenas obras.

Dios esta preocupado hasta el punto de entregar a su hijo por nuestra santidad, y esto es una verdad objetiva e innegable de las escrituras.

Dios exhorta a su pueblo a regocijarse y gozarse.
Es sorprendente la enorme cantidad de versos bíblicos en donde Dios mismo habla a los suyos llamándoles a regocijarse. Desde el antiguo hasta el nuevo testamento, nos encontramos a Dios haciendo esto.

Si consideramos el Pentateuco, el relato de la liberación del pueblo de Israel y su entrada a la tierra prometida, la entrega de la ley, hasta los salmos y cubriendo los profetas, es notorio en diversas formas y ocasiones este llamado. Detrás de muchas de las ceremonias, rituales, leyes y de los procederes mismos de Dios hay una especie de expectación divina de que aquellos que son participes de tales cosas, lo sean con regocijo, alegría. Alguien podría pensar que es incorrecto pensar en felicidad únicamente en términos de alegría, y es cierto, la felicidad es eso y mucho más, pero el regocijo y gozo bíblico es parte vital y esencial de la verdadera felicidad. Citemos algunos ejemplos:

Dt. 16:14:
Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones.

Dt. 26:11:
Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti.

Salmos 5:11:
Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre.

Salmos 9:2
Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, OH Altísimo.

Salmos 32:11
Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

Salmos 33:1
Alegraos, oh justos, en Jehová.

Salmos 92:4
Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.

Salmos 97:12
Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.

118:24
Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él.

Isaias 52:9
Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.

Romanos 15:10
Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo.

2 Corintios 1:24
No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

Filipenses 4:4
Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!

Dios presenta el perfil del creyente primordialmente como “Feliz”.
Mateo 5:3-12, el inicio del sermón del monte, es una descripción de realidades objetivas presentes, en altas o bajas proporciones, en aquellos que genuinamente son ciudadanos del reino de Dios. El sermón del monte no es un camino por el cual andar para ser salvo, es el camino por el cual transitas cuando has sido salvado. Lo que llama la atención de esta sección es el hecho de que el Señor Jesucristo llama a aquellos que son participes de estas realidades “Bienaventurados”, que podría ser traducido como: Dichoso, feliz.

Es decir que la descripción que Dios nos da de aquellos que han participado de su gracia salvadora, que son beneficiarios de la obra de redención llevada a cabo por Cristo en la Cruz, es que estos son “Felices”.

Mas que separar la santidad de la felicidad, como esta frase parece indicar, las escrituras señalan a Dios uniendo estas cosas en un solo paquete inseparable. Dios nos hace santos y nos considera felices por ello; Dios nos redime, quita todo obstáculo que impide que podamos glorificarle, amarle, conocerle y hallar nuestra eterna satisfacción en El, y El llama a esto felicidad. De modo que la dirección a la cual señalan las escrituras no es a presentar a Dios en un dilema entre hacernos santos o felices, sino que cuando hace uno también hace lo otro.

Dios nos ha redimido, y el punto focal de esta redención es llevarnos a El, nos ha dado un corazón nuevo que en vez de deleitarse en el mundo se deleita en El, que en vez de buscar las cosas espurias que el pecado ofrece, ahora halla su satisfacción en El, y esto envuelve el concepto de santificación (santidad) y esto es a su vez lo que nos hace real y eternamente felices.

El cielo: la unión eterna de la santidad y la felicidad.
Nada deja mas claro esta realidad que el tomar la verdad del cielo y considerarla. La redención final de este mundo, donde todo será hecho nuevo, será cuando las imperfecciones practicas de nuestra santidad desaparecerán, y al mismo tiempo será la entrada al mas glorioso y eterno estado de felicidad.

Apocalipsis 21:3-5
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

¿Cuándo será el momento donde Dios nos concederá experimentar la perfecta felicidad? Cuando seamos glorificados, entrando a su presencia, donde no habrá mas llanto, ni dolor, Dios será el deleite eterno de nuestra alma.

¿Cuándo será el momento donde Dios nos concederá experimentar pureza y santidad perfecta? Exactamente el mismo.

Cuando Dios lleve a cabo la redención final de todas la cosas, el no tendrá una lucha para decidir entre si nos hace santos o felices, una cosa incluye la otra.

Nota a los de tendencia humanista.
Entiendo que mucho de lo que motiva a que una gran parte del pueblo cristiano abrace frases como esta con liviandad es por causa de aquellos que se empeñan en colocar al hombre en un lugar central. La Biblia no enseña que el hombre es central, el hombre no es el protagonista.

Es pertinente recordar que el significado que se extrae de la Biblia de verdadera felicidad no tiene nada que ver con lo especial o el gran valor que crees tener. Dios esta interesado en tu felicidad, en tu eterna felicidad, envió a Cristo a la cruz para hacerla posible, pago un alto precio por ella. Pero esta felicidad encuentra su raíz no en nosotros siendo exaltados como trofeos sino en El siendo glorificado y dando a conocer su gloria.

Es correcto decir que Dios esta preocupado en mi santidad y felicidad, porque cuando Dios hace esto, dígase hacerme santo y feliz, no lo hace exaltando mi valía sino salvándome de mi corazón centrado en mi mismo, egoísta y orgulloso y concediéndome apreciar y gozarme en su valía, su gloria, su majestad, etc.

La felicidad genuina esta en El, y en El siendo glorificado, no en mi siendo el personaje central. En todo momento a lo largo de este articulo se ha apelado a esta visión de felicidad.

Conclusión
Esta bien decir que Dios esta mas preocupado por mi santidad que por mi destrucción en la vida de pecado y mundanalidad aun cuando esta parezca ser placentera al tiempo presente. Que el esta mas preocupado por mi santidad que en mis deleites con las cosas temporales. Pero, la felicidad no es algo que Dios descarta, el fin principal del hombre es glorificar a Dios, y gozar de El por siempre, y mas que ‘y gozar’ seria glorificar a Dios ‘gozando de El’ por siempre, esto empieza en esta vida y lo que Dios hace lleva estas marcas detrás: su gloria, nuestra santidad, nuestro gozo y felicidad. Nada se excluye es un solo paquete.

Que diferente seria la vida de muchos cristianos si vieran su felicidad en el mismo lugar que su santidad u obediencia. Que vieran su gozo en el mismo lugar de la gloria de Dios, es decir, que vieran su satisfacción únicamente en Dios.
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25/8/10

Un día como Hoy....



A veces se torna difícil encontrar que escribir el día de tu cumpleaños, por un lado el hecho de que sea tu cumpleaños es razón lógica para escribir algo de lo cual seas el protagonista, donde tu persona brille, pero por otro lado, siendo cristiano hay algo que lucha contra tal perspectiva y quiere que brille aquel que merece brillar, el Dios vivo y verdadero que sostiene todas la cosas por la mano de su poder. ¿Que podría escribir un día como hoy que haga a Dios lucir glorioso, tal cual es, y a la vez lleve la realidad de mi cumpleaños detrás?...…. A continuación el resultado:

Un día como hoy nació un Idólatra…….

Cuando oímos la palabra idolatría rápido la mente se transporta a algún templo pagano lleno de imágenes y esculturas con personas arrodilladas al frente rindiendo reverencia a un pedazo de madera o yeso. Y la idolatría puede incluir eso pero también mucho mas. Todo lo que hagas, tengas o desees que ocupe el lugar que solo Dios merece, es tu ídolo. Ciertamente somos como alguien dijo: maquinas de ídolos.

Un día como hoy nació un idólatra, alguien que prefirió sus placeres carnales mas que a Dios, sus comodidades más que a Dios, sus triunfos personales más que a Dios, su propia opinión por sobre la de Dios, su propia gloria por sobre la de Dios, sus estudios y conocimiento por sobre Dios, su trabajo y su fama frente a los hombres por sobre la de Dios, sus familiares y amigos por sobre Dios, su dignidad por encima de la de Dios, sus planes y voluntad por sobre la voluntad de Dios. Porque ese idolatra también fue en otro tiempo insensato, rebelde, extraviado, esclavo de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidias…….



Pero Dios…..

Que es Rico en misericordia, por su gran amor con que amó a este Idolatra, aun estando el muerto en sus delitos y pecados, le dio vida juntamente con Cristo.


Pero Dios….

Cuando manifestó su bondad y su amor para con este idolatra, lo salvo no por obras que el hubiera hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el espíritu santo, el cual derramó abundantemente por Jesucristo.


Esto cambia completamente la historia, pues Dios ha mostrado su amor para con este Idólatra, en que siendo aun pecador, Cristo murió por el, de modo que con Cristo el está juntamente crucificado y ya no vive el, mas vive Cristo en él y lo que ahora vive en la carne, lo vive en la fe del hijo de Dios el cual le amó y se dio así mismo por el.

Ahora este idólatra puede decir a boca llena que uno que habiendo sido idolatra fue rescatado de su vana manera de vivir, que mereciendo la justa ira de Dios, le ha sido dada misericordia, mereciendo el infierno le fue dado el cielo, mereciendo ser olvidado, Cristo Jesús padeció una sola vez por sus pecados, Cristo el justo en lugar de este idolatra injusto, para llevarle a Dios, su mejor regalo.

Un día como hoy nació un receptor de su gracia……

Un día como hoy nací Yo.

Un año mas de gracia,

Un año mas bajo el amparo de su misericordia,

Un año mas que pasa y me acerca mas a la eternidad, a la eterna reunión con el que lo llena todo en todos.


Habrá lectores que se identificarán conmigo en todo el contenido de este breve escrito, pues ellos se unen a mi en alabanzas y Gloria a Dios nuestro salvador por su gracia y bondad, pero otros solo se podrán identificar con la primera parte, pues ellos mismos se encuentran siendo idólatras, y viven en esa terrible condición. Con toda sinceridad y amor te hago saber que esa gracia y misericordia, que me rescató, sigue aun disponible para idólatras como tu y yo, basta ya de desperdiciar tu vida, ven en arrepentimiento y fe a aquel que has menospreciado, que mejor noticia para mi seria saber que te unes hoy al grupo de redimidos por la preciosa sangre de Cristo.

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19/2/10

¿Por qué no voy a misa? Un análisis critico y breve del pensamiento Católico Romano y Protestante (Reformado) de la eucaristía (4ta parte).



Aplicaciones

Posiblemente, salte la pregunta ¿por qué es esto importante? ¿No deberíamos mejor apelar al amor y la tolerancia, y aceptarnos todos con nuestras posturas y opiniones, pues al final lo que importa es la sinceridad? Ciertamente la sinceridad de nuestro servicio a Dios y de nuestras creencias y/o doctrinas acerca de Él es importante, pero vivimos en tiempos en donde se ha intercambiado la verdad por la tolerancia y creemos que lo necesario no es la doctrina sino que todos nos aceptemos. Pero esta es una posición que no es apoyada por Cristo y su palabra, y al final ninguno vive ni puede vivir a la luz de esta. Es importante y necesario que lo que creamos sea la verdad pues cometer un error en nuestro entendimiento de Dios, y específicamente en temas tales como la salvación de nuestra alma, traerá consigo consecuencias de repercusiones eternas. Hay personas que están sinceramente equivocadas, lo cual nos dice que la sinceridad en sí misma no es suficiente, es necesario que esta esté basada en la verdad.


Cristo dice: “El que me ama mi palabra guardara,……. el que no me ama no guarda mis palabras” Juan 14:23-24. De ninguna manera debemos tomar este tema en poco, y mucho menos aceptar ambas posturas pues ambas van una contra la otra, la realidad de nuestro amor por Cristo esta en juego.



Amigo Católico Romano, seguramente es tu sincero deseo el agradar a Dios y hacer su voluntad. Es muy fácil querer la voluntad de un Dios hecho a nuestra medida, que no demande mucho de nosotros, pero tristemente ese no es Dios. El amor a Dios se demuestra en una humilde y sincera devoción por Dios, tal y como El se revela en su palabra. Sus atributos, tales como su santidad, justicia, Ira, y no solo su amor, te deben ser deleitosos y aceptados, pues El es Dios. Ahora bien, no solo tienes un sincero deseo de agradar a Dios, sino que no deseas ser condenado en el infierno, tu deseas ser salvo. Y preguntamos, ¿En base a qué piensas presentarte como digno del cielo, ante el trono de Cristo? La palabra de Dios, es enfática al declarar que dado que todos hemos pecado, y estamos manchados por el pecado, nada hay que podamos hacer en nosotros mismo. Más Dios, siendo el ofendido, en su gran amor, viendo nuestra terrible y perdida condición, se ha acercado a nosotros lleno de gracia y bondad proveyendo un medio único y eficaz para traer salvación a millares de pecadores, ofreciendo a su unigénito Hijo, El Señor Jesucristo, quien siendo Dios, se despojó de su gloria y ocupó el lugar que tu y yo merecemos y cargó con nuestras culpas en la Cruz. El sacrificio de la Cruz fue el lugar donde Dios el padre trató a Dios el hijo como si fuera el más grande de los pecadores, donde Dios el padre trató a Cristo como tú y yo merecemos. Ese sacrificio consumado de una vez y para siempre, ha pagado para todos aquellos que creen en Cristo su ticket para entrar al cielo, y el medio por el cual el pecador se une a Cristo, es únicamente el arrepentimiento y la Fe.


Algunos textos de las escrituras que dejan en claro esta verdad:

Efesios 2:8-10

Por Gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras , para que nadie se gloríe.”


Hechos 17:30

“…Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”.


Juan 3:16-17

“De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito para que todo aquel que en el cree no se pierda mas tenga vida eterna”

1 Timoteo 2:5-6

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.


Colosenses 2:13-14

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio clavándola en la cruz”.


Gálatas 2:16, 20-21

“…. Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificando.

Con Cristo estoy Juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley (o alguna clase de sacrificio que yo deba hacer) fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo”. (palabras entre paréntesis añadidas por el autor)


¿Sabías que cada vez que acudes al ritual de la misa, lo entiendas o no, estas sencillamente diciendo que ese sacrificio hecho en la cruz, no ha sido suficiente? ¿Sabías que cada vez que tomas los elementos, viendo en ellos una víctima que esta ‘siendo’ entregada por ti, estás diciendo, que aquella preciosa sangre derramada hace 2000 años en la cruz del calvario, aquel sufrimiento, como no ha habido ninguno, no es suficiente para salvarte? Te invito a que evalúes tu vida y consideres seriamente la verdad infalible y toda suficiente de la palabra de Dios, que ella sea tu guía y única fuente inerrante de vida y practica. Este tema puede ser ampliado mucho más, pero hasta aquí se ha cubierto, de manera condensada y directa enseñanzas claves referentes a este tema. Espero seas motivado a considerar más ampliamente la verdad detrás del sacrificio de Cristo y su permanencia y diferencia ante nuestros sacrificios de adoración entregados hoy por medio de Cristo.


¿Por qué no voy a una misa? Porque Cristo Jesús, de una vez y para siempre hizo lo que nunca podré hacer, derramó su sangre y entregó su vida en mi lugar. ¡Llevó a cabo una obra que jamás podré igualar y Gloria a Dios por eso!!! Jamás requerirá de añadiduras. Lo que hoy me queda es sencillamente, ofrecer mi adoración por medio de Él, que abrió un camino vivo al padre.


Mi Amigo protestante, te hago la misma pregunta, ¿En qué descansa tu confianza para ir delante de Dios y llegar a Él? Temo que muchos, que se proclaman cristianos, yerran en el blanco al considera su fundamento para ser aceptos delante de Cristo. Espero que tu respuesta pueda ser sincera y que humildemente puedas responder que tu esperanza está en Cristo y su obra redentora, llevada a cabo eficazmente en la cruz del calvario y que nada haces hoy para añadirle sino que te deleitas en saber que en El y solo en El eres acepto.
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17/2/10

¿Por qué no voy a misa? Un análisis critico y breve del pensamiento Católico Romano y Protestante (Reformado) de la eucaristía (3era parte).



La respuesta Católica a las enseñanzas de la reforma protestante respecto al sacrificio de Cristo y el sacrificio de la misa y todos los demás puntos en que se trajo cuestionamientos a la iglesia católica, fueron presentados en lo que se ha llamado la contrarreforma protestante. La distinción entre el sacrificio de Cristo y los nuestros resaltada por el protestantismo fue condenada por la iglesia Católica Romana en el Concilio de Trento (1545-1564). Su 22a sesión, en 1562, se centro en el sacrificio de la misa. Citaremos algunos de los cánones, que condensan de manera particular lo que fue la opinión de Roma referente a este tema.



H.J. Schroeder (ed.) en su “Canons and decrees” sesión XXII, capitulo 2 dice:

“Puesto que en este sacrificio divino que se celebra en la misa esta contenido e inmolado de una manera incruenta el mismo Cristo que una vez se ofreció a sí mismo de manera cruenta en el altar de la Cruz, el santo concilio enseña que el mismo es verdaderamente propiciatorio… porque, apaciguado por este sacrificio, el Señor concede la gracia y el don de la penitencia, y perdona hasta los delitos y pecados mas graves. Por cuanto la víctima es una y la misma, la misma que se ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes que entonces se ofreció en la cruz, siendo solo diferente el modo de la ofrenda.

De manera particular los tres primeros cánones de la sesión 22 del concilio de Trento dictan como sigue:

Canon 1: Si alguien dice que en la misa no se ofrece a Dios en un sacrificio real y verdadero…… sea anatema.

Canon 2: Si alguien dice que por las palabras “haced esto en memoria de mi” Cristo no instituyó a los apóstoles en sacerdotes, o no ordenó que ellos y otros sacerdotes ofreciesen el propio cuerpo y la propia sangre de Él, sea anatema.

Canon 3: Si alguien dice que el sacrificio de la misa es solo de alabanza y acción de gracias; o que es una mera conmemoración del sacrificio consumado en la cruz pero no un sacrificio propiciatorio, sea anatema.

Lo que esta sesión del concilio de Trento quiso dejar bien en claro, es el desacuerdo y ataque a las enseñanzas de los reformadores en lo que respecta al significado de la misa. Los cánones de este concilio siguen en vigencia como parte de la enseñanza oficial de la Iglesia Católica Romana, su esencia ha sido confirmada en el curso del último medio siglo, por ejemplo, en dos encíclicas papales. Pío XI, por ejemplo, en su Ad Catholici sacerdotii (1935) describió la misa como, en sí misma, “un sacrificio real… que tiene verdadera eficacia”. Continua, “La inefable grandeza del sacerdote humano se destaca de todo su esplendor, porque tiene poder sobre el cuerpo del mismo Jesucristo. Primero, lo hace presente en nuestros altares, y luego en el nombre de Cristo mismo lo ofrece como víctima infinitamente agradable a la divina majestad”.

En mediator Dei (1947), Pío XII afirmó que el sacrificio eucarístico “representa, vuelve a representar, renueva y demuestra el sacrificio de la cruz”. Este es verdadera y apropiadamente la ofrenda de un sacrificio” (párrafo 72). Además dice que: “en nuestros altares, Cristo se ofrece a si mismo diariamente por nuestra redención” (párrafo 77). Y más adelante agrega, “la misa de ninguna manera deroga la dignidad del sacrificio de la Cruz, puesto que es un recordatorio de que para nosotros no hay salvación sino en la cruz del Señor Jesucristo” (párrafo 83).

Como bien dice John Stott en su libro “La cruz de Cristo” referente a las palabras del párrafo 83, que a primera instancia pudieran parecer correctas: “A pesar de la afirmación, de que la misa de ninguna manera deroga el sacrificio de la cruz, al llamar a la eucaristía en el mismo párrafo ‘la inmolación diaria’ de Cristo, inevitablemente le resta valor al carácter histórico definitivo y a la eterna suficiencia de la Cruz. Hay tres elementos particularmente irritantes en estas afirmaciones del concilio de Trento y en las posteriores encíclicas papales, que requieren clarificación. Al ser una inmolación diaria si bien incruenta de Cristo, el sacrificio de la misa (1) es distinto de su sacrificio ‘cruento’ en la cruz y lo complementa, (2) es obra de sacerdotes humanos, y (3) es ‘verdaderamente propiciatorio’”(pág. 292).

Tras esto queda de ti mi amigo que lees, que quizás eres católico Romano o protestante, el considerar seriamente cuál es tu posición. Me temo que muchos católicos Romanos desconocen lo que hasta aquí se ha planteado. Vas a Misa, con tal ligereza que no te inquietas por saber que hay detrás de lo que haces y/o crees.

Las diferencias entre ambas enseñanzas, la católica Romana, basada en encíclicas papales y eiségesis bíblica apoyada por tradiciones de hombres, y las de la reforma protestante, como hasta aquí han sido analizadas, nos deja ante opiniones que no pueden ser reconciliadas aceptando ambas.


Para finalizar, en la próxima parte veremos algunos puntos de aplicación, que deberíamos derivar de estas enseñanzas, que ciertamente demandan de nosotros una respuesta. Todo estudio de este tipo es necesario llevarlos a la practica, de nada nos servirá tener y/o conocer la sana doctrina y la verdad de Dios para tenerla de adorno en nuestras mentes. El llamado es a ser hacedores y no solo oidores (santiago 1:22).
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16/2/10

¿Por qué no voy a misa? Un análisis critico y breve del pensamiento Católico Romano y Protestante (Reformado) de la eucaristía (2da parte).



Hasta aquí hemos planteado la postura del catolicismo medieval y la reacción de la reforma protestante a esta. Dicha reacción solo ha sido analizada desde la perspectiva que presentan algunos escritos de reformadores destacados, pero ¿Qué nos dice la palabra de Dios en cuanto al sacrificio de Cristo? ¿Qué tan eficaz es este para propiciar al pecador? El testimonio bíblico se presenta unánime en la postura de que el único sacrificio propiciatorio, que satisface de una vez y para siempre sin la necesidad de renovarse y/o continuarse, es la obra de Cristo en la cruz hecha a favor de los pecadores.


En la Epístola a los Hebreos, tenemos una amplia fuente de información en lo referente a la realidad de la obra de Cristo y como esta sobrepasa todo los sistemas de sacrificios concebidos bajo el antiguo pacto. El tema principal de esta carta, en pocas palabras, es “La supremacía de Cristo: Su persona y obra”. Una lectura breve y superficial nos llevaría de inmediato a esta conclusión: Cristo es mayor que los Ángeles, que Moisés, que los sumos sacerdotes constituidos en el antiguo pacto y su obra en la cruz al derramar su sangre sobrepasa en eficacia a la sangre derramada por millares de machos cabríos, como fue en el antiguo testamento.


Recordemos que las preguntas que tenemos ante nosotros son: ¿Es la obra de Cristo, completa y suficiente para redimir y salvar a pecadores? O ¿requiere ésta de repetición y/o renovación para mantener o conseguir su propósito de rescatar al pecador?


La Respuesta reformada dada unas líneas más arriba la vemos confirmada en la enseñanza de la carta de Hebreos, de la cual listamos a continuación.

1. El Oficio sacerdotal de Cristo es permanente y eficaz, por lo cual, no necesitamos más sacerdotes que presenten ofrendas por nuestras culpas ante Dios.

Hebreos 7:22-28:

“……. Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por El se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: Santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al hijo, hecho perfecto para siempre”.

2. La obra de Cristo es permanente y suficiente, para satisfacer las demandas de Dios por el pecado.

Hebreos 9:24-28:

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho a mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el lugar santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez y para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”.


Estas dos enseñanzas básicas, extraídas de la carta a los hebreos dejan en claro el carácter único y suficiente de la obra de Cristo y a la vez deben guiar nuestro entendimiento de la naturaleza y propósito de nuestros sacrificios, ofrecidos hoy en adoración (i.e. sacrificios de alabanza). De la misma forma, Estos textos nos llevan a considerar de una manera más completa el significado del memorial que se lleva a cabo al celebrar la cena del Señor al tomar los elementos del pan y el vino. Si bien, Cristo nos manda a tomar el pan y el vino y que los mismo son representación de su cuerpo y sangre que fueron ofrecidos, el propósito de la comunión nunca fue ni deberá ser, el ofrecer el cuerpo de Cristo, representado en el pan, ni su sangre, en el vino, como una ofrenda propiciatoria buscando la remisión de nuestros pecados. Esta obra de redención, que quitó de en medio el problema de nuestro pecado, fue hecha una sola vez y para siempre en la cruz del calvario y su eficacia es total y absoluta.


Es muy probable que ante esto, la opinión católica romana se levante en contra de las conclusiones a las que hemos llegado. Muchos dirán que entienden que la obra de Cristo es única y no necesita de añadiduras, pero esta opinión al parecer solo se queda en palabras, pues como veremos, no solo en la terminología usada por la iglesia de Roma sino también en sus principales enseñanzas y prácticas, se hace resaltar el hecho de que lo que se lleva a cabo en la misa, no es más que un ritual por medio del cual los elementos del pan y el vino, convertidos extraña pero milagrosamente en el cuerpo y la sangre físicos de Cristo, son partidos, sacrificando así el cuerpo del Señor y llevando a cabo la renovación y/o repetición de su obra propiciatoria.


Tras muestras contundentes en las escrituras, que en aquel momento se encontrabas escondidas bajo el poder de la iglesia y que empezaban a ser descubiertas nuevamente, ¿cuál fue la reacción de la iglesia católica Romana? ¿Fueron estas enseñanzas suficientes para convencerles de las diferencias que había en comparación al testimonio bíblico? ¿Fueron aceptadas estas enseñanzas como correctas o cuestionadas como herejía? En la próxima parte consideraremos cual fue la reacción Católica a todo este movimiento producido por la reforma protestante, de manera específica en cuanto al tema que estamos tratando.

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15/2/10

¿Por qué no voy a misa? Un análisis critico y breve del pensamiento Católico Romano y el Protestante (Reformado) de la eucaristía (1era Parte).



Como bien es conocido en el circulo de la religión cristiana, la reforma protestante del siglo XVI trajo consigo la apertura a un debate teológico entre las tradiciones de la iglesia católica Romana y las verdades bíblicas que hasta el momento permanecían escondidas. Este debate, que se ha extendido hasta nuestros días, incluye un sin número de tópicos distintos, tales como: la justificación de los pecadores, ¿Por fe, obras o ambas?, ¿Escritura o tradición?, ¿Son validas las indulgencias?, ¿Existe el purgatorio?, entre otros. En este escrito quisiera analizar de manera detenida, clara y sencilla, aunque no completamente exhaustiva, un tema que se coloca como uno más entre tantos que marcan la diferencia, impidiendo la reconciliación de estos grupos.

Esto ha surgido tras meditar personalmente en una pregunta que muchos Católicos Romanos hacen a los evangélicos. En mi caso en especifico, tengo en la actualidad familiares y amigo católicos romanos que han pensado y se preguntan esto, ¿Por qué no asisto a una misa?, al final, ¿no es esta un servicio a Dios?

Si bien, tristemente muchos piensan que el no asistir a una misa es simplemente el resultado de un celo anticatólico infundado, quisiera empezar respondiendo que la postura reformada que se opone al servicio de la misa no descansa en un sentir personal o celo injustificado sino más bien en una base netamente teológica y/o escritural. Como veremos más adelante, el problema tras el rito o como tradicionalmente algunos llaman el “sacrificio de la misa” no es un asunto personal o sentimental sino bíblico. En este punto, es prudente destacar, que el análisis a realizarse en las líneas siguientes no tienen el propósito ni de ofender ni acusar a nadie, mas bien lo que se busca es traer luz sobre un tema que entiendo tanto católicos romanos como evangélicos de la actualidad no conocen ni se interesan por conocer. Si te consideras cristiano, debes procurar con todo tu ser de conocer la verdad de lo que crees y asegurarte que tu fe y práctica estén fundadas en el testimonio infalible y suficiente de la palabra de Dios. En este escrito se presentarán opiniones sobre un tema serio y crucial para todo aquel que este interesado en una correcta relación con el único Dios vivo y verdadero y con la salvación de su alma; pero tales opiniones no son mas que opiniones si no encuentra sus sustento en la Biblia. Si al finalizar este estudio, la interpretación dada a los textos bíblicos no es la correcta, el autor de este se encontrará en serios problemas. Pero si al terminar de leer, mi amigo lector, quedas persuadido de cual es la verdad Bíblica referente al tema a tratarse, no tienes mas opción que someterte a esa verdad.

Todos los reformadores estaban unidos en el rechazo del sacrificio de la misa, si bien muchos de ellos se distanciaron entre sí en su enseñanza eucarística, sin embargo todos tuvieron este punto en común, que la instrucción Católica-Romana referente a la eucaristía socava verdades esenciales del genuino cristianismo. Ahora bien, ¿Qué movió a estos hombres a rechazar las enseñanzas de la iglesia Católico Romana, referentes a la misa y lo que esta representa?

De modo que sea más fácil el entender la respuesta detrás de esta pregunta, consideremos las enseñanzas de la iglesia Católica Romana. Si bien las posiciones de esta han variado a través de los siglos, veamos de manera resumida lo que esta ha enseñado al respecto y las diversas variaciones que tales enseñanzas han sufrido. Iniciaremos presentando la postura del catolicismo medieval, seguido de la reacción protestante. Finalmente, consideraremos las enseñanzas de la contrarreforma Católica y como las tales se han ido impartiendo hasta el día de hoy.

La Postura del catolicismo Romano Medieval

La Doctrina Eucarística del catolicismo medieval expresa que el sacerdote cristiano ofrece a Cristo, realmente presente bajo las formas del pan y el vino, como un sacrificio propiciatorio (apaciguador o pacificador de la ira) a Dios por los pecados de los vivos y los muertos. Tal postura surge tiempo después, con la inclinación que se creó en obispos tales como Cipriano a mediados del siglo III de considerar la cena del Señor como un sacrificio verdadero. A la luz de esta expresión del catolicismo medieval, vemos que la teología católica-Romana en ese momento veía en el ritual eucarístico, o lo que comúnmente llamamos misa, un evento en el cual los elementos del pan y el vino son convertidos milagrosamente(a través de la transubstanciación) en el mismo cuerpo y sangre de Cristo que es entregado (sacrificado) continuamente, como un sacrificio propiciatorio. En pocas palabras, cada vez que se celebra el ritual de la misa, Cristo mismo, en los elementos del pan y el vino, es entregado como la hostia (victima) en sacrificio delante de Dios con el propósito de satisfacer (propiciar) la ira de Dios justa por nuestros pecados. Esta postura se ve confirmada tanto en la teoría como en la práctica. El uso de términos tales como Sacerdotes, hostia, sacrificio eucarístico, el santísimo, típicos de la iglesia romana ponen de manifiesto la realidad propiciatoria con la que se concibe el ritual de la misa.


La respuesta de la reforma protestante

De aceptar la postura católica-medieval, la conclusión lógica que se deduce de esta enseñanza es que el sacrificio de Cristo en la cruz fue de algún modo insuficiente para satisfacer las demandas que Dios en su justicia exige por nuestros pecados, y como tal, requiere de nosotros una especie de cooperación, en este caso por medio de la eucaristía en la cual se repite este sacrificio, completando su efectividad vez tras vez en la misa. Al mismo tiempo da a entender que el sacrificio entregado por el sacerdote católico es en cierta manera igual en propósito y eficacia a aquel sacrificio hecho en la cruz cuando el Unigénito Hijo de Dios fue entregado en nuestro lugar.

Al considerar esta opinión, vemos que la iglesia Romana cometió el error de no diferenciar de manera enfática y clara el sacrificio de Cristo hecho en la cruz por nosotros y nuestros sacrificios (adoración, alabanza, etc.) ofrecidos hoy por medio de Él durante los servicios de adoración. Es por esto que los reformadores se presentan en contra de la doctrina católica de la eucaristía.

Como bien dijo Thomas Cranmer, en su estudio sobre la cena del Señor conocido como “Cranmer on the Lord’s supper”, planteando la diferencia que los reformadores a la luz de las escrituras entendieron:


“Una sola clase de sacrificio hay, que se llama propiciatorio o misericordioso, vale decir, un sacrificio que pacifica la ira e indignación de Dios, y obtiene misericordia y perdón por todos nuestros pecados… Si bien en el antiguo testamento había ciertos sacrificios llamados por ese nombre, en realidad de verdad no hay más que un sacrificio por medio del cual son perdonados nuestros pecados y se obtiene la misericordia y el favor de Dios. Este único sacrificio es la muerte del Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo; tampoco fue ningún otro sacrificio propiciatorio en momento alguno, como tampoco lo habrá. Este es el honor y la gloria de nuestro sumo sacerdote, el cual no admite ni socio ni sucesor….

Hay otra clase de sacrificio, que no nos reconcilia con Dios; lo hacen aquellos que son reconciliados por Cristo, para testificar nuestras obligaciones para con Dios, y laudatorios, de alabanza y acción de gracias.

La primera clase de sacrificio, Cristo la ofreció a Dios por nosotros; la segunda clase, nosotros mismos la ofrecemos a Dios por medio de Cristo”.


En este punto, sería saludable y prudente apelar al testimonio infalible de la palabra inerrante de Dios. ¿Qué nos dice la escritura referente al sacrificio de Cristo? ¿Acaso da esta lugar a que veamos en nuestros sacrificios, o más específicamente, en el evento por medio del cual se presentan los elementos del pan y el vino (la misa o santa cena), sacrificios propiciatorios?

En nuestra próxima entrega tendremos dos muestras bíblicas que los reformadores entendieron como testimonio del inigualable valor del sacrificio de Cristo.

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13/1/10

Verdades que debemos considerar tras el terremoto en Haiti




A esta hora del día no es sorpresa para relativamente nadie alrededor del mundo, lo acontecido hace solo algunas horas en Haití. Un terremoto cuyo epicentro se encontró a pocos kilómetros de la ciudad de Puerto Príncipe, y que se manifestó incluso en muchas provincias de territorio Dominicano incluyendo su capital, Santo Domingo. La magnitud del desastre sigue en aumento en la medida que las horas pasan y se sigue revelando información en forma de fotos, videos, testimonios, llantos y dolor procedentes de las zonas golpeadas por este sismo.

Esta catástrofe a conmovido al mundo, muchas naciones e individuos han sido movidos a cooperar compasivamente con los mas afectados. Si bien, la respuesta lógica ante esta situación es la de ayudar y mostrar compasión, veo que se levanta en muchos, principalmente del pueblo dominicano cuya isla es común, una actitud quizás tergiversada, a la luz de estos acontecimientos, en las conclusiones que se derivan de esta situación.

Mientras muchos se sirven de catástrofes como estas para traer a Dios al banquillo de los acusados y cuestionar sus procederes para con este mundo, otros sin embargo se van a una posición donde destacan lo especial del pueblo Dominicano por no ser el receptor inmediato de tales catástrofes. Ciertamente ambas posturas yerran en el blanco cuando se busca encontrar sentido y significado a lo acontecido en nuestro vecino país. ¿Qué conclusiones deben ser traídas a nuestra mente cuando vemos acontecimientos como estos pasar?

Tras ver imágenes devastadoras de lo acontecido en Haití, y no siendo indiferente al dolor que muchos están sintiendo justo ahora. Teniendo en cuenta la desesperanza que embarga a millares. Quisiera destacar 6 verdades que entiendo conforme a la infalible palabra de Dios debemos y tenemos que considerar y ponderar en nuestros corazones a la luz de lo acontecido en Haití.

1. La vida es breve y nuestros planes descansan en la voluntad soberana de nuestro Dios.

!!Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque, ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Santiago 4:13-17

¿Cuantos no salieron ayer de sus casas con planes preconcebidos y con tal grado de certeza que pensaron que nada ni nadie los detendría? Muchos salieron de sus casas y otros tantos decidieron quedarse sin imaginar que en pocas horas, sus planes serian truncados, unos perdiendo la vida al ser derribados por los escombros, otros sencillamente teniendo que dejarlo todo y correr por sus vidas. La vida es incierta y nuestro control y dominio sobre ella es nulo. Ciertisimamente, somos como la neblina, que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.

2. El pecado es horrendo, el de Haití y sobre todo el NUESTRO, EL MIO Y EL TUYO!!!

….maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá….

Génesis 3:17b-18a

….como el pecado entro en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte paso a todos los hombre, por cuanto todos pecaron.

Romanos 5:12

Vivimos en un mundo caído, dañado por el pecado, un mundo que ha dado la espalda a su creador pisoteándole y queriendo destronarle. Como bien dijo alguien: “Las personas se extrañan que tales catástrofes ocurran, pero si tan solo conociéramos la santidad y majestuosidad del todopoderoso Dios, bien debiéramos sorprendernos de que tales cosas no ocurran cada día!!”.

Si lo que vemos a nuestro alrededor, que esta ocurriendo en Haití hoy, son las consecuencias lógicas para un mundo caído y dañado por el pecado, la única conclusión razonable que debemos sacar es esta: EL PECADO ES HORRENDO!!

3. Las misericordias de Dios son grandes.

Todo lo que tenemos y/o somos fuera de una justa condenación eterna en el infierno por nuestros pecados, sean bienes, salud, prosperidad, tiempo(paciencia de Dios) e incluso sufrimientos y aflicciones temporales son esto: MISERICORDIA. Es tiempo de que veamos lo que merecemos y lo que tenemos y lo pongamos sobre la balanza. Es solo cuando nos vemos ser míseras criaturas que nos hemos rebelado y hemos transgredido contra un Dios santo, justo y bueno, y le vemos a El, siendo el ofendido, teniendo paciencia para con nosotros, mostrándonos su gracia y misericordia que podemos realmente apreciar, que las misericordias de Jehová son grandes. Que nunca han decaído sus misericordia, nuevas son cada mañana. No es hasta que vemos nuestras propias vidas, y a nuestro creador a través de este cristal que podemos realmente comprender la altura y anchura de sus bondades.

Lamentablemente, muchos ven a Republica Dominicana como una, donde tales cosas no han llegado, pues somos un pueblo “creyente”, somos la “niña de los ojos” de Dios, lo que a ultimas exalta nuestra propia valía. Tales personas no comprenden la magnitud de la bondad de Dios, no se ven a si mismos como merecedores de la justa ira de Dios, y que esta catástrofe no nos ha alcanzado, no por que haya nada en nosotros mejor que en Haití, sino únicamente por la misericordia de Dios!!! Si, es cierto, el pecado es el motivo de todas nuestras desgracias, pero mucho cuidado con señalar a los haitianos y exonerar a Republica Dominicana, como si hubiese algo en nosotros mismos!!!! Cuando consideremos esta catástrofe, postrémonos a tierra y adoremos a aquel que ciertamente, no nos ha dado conforme merecemos!!!!

Una conclusión correcta a la luz de estos acontecimientos es unirnos al profeta y exclamar:

Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

Lamentaciones 3:23-24

4. Debemos ARREPENTIRNOS!!!

En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Lucas 13:1-5

Las inquietudes referentes al porqué ocurren catástrofes, porqué el dolor nos embarga, porqué el sufrimiento se presenta en la vida, no es algo nuevo, Cristo fue confrontado por personas con estas inquietudes, como de seguro muchos hoy lo hacen. Ahora bien, ¿cuál fue la respuesta de Cristo a estas personas? Acaso comenzó Cristo a teorizar y/o filosofar dando cuentas a estas personas deseosas de conocer. La respuesta de Cristo no pudo ser mas sencilla y directa: No piensen que aquellos porque han padecido tales situaciones, son mas culpables que todos los demás. Mi amigo o hermano en Cristo que lees, ante la situación en Haití, mucho cuidado con pensar que ellos son peores o mas merecedores de tales cosas que nosotros, antes, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. Hay un mensaje, a la luz de cada calamidad que acontece a nuestro alrededor, y es este: ARREPIENTETE!!. Seria bueno evaluar nuestras vidas a la luz de las palabras de Cristo en estos versículos. ¿Cuál fue la primera impresión que llegó a tu mente al ver esta catástrofe? Sí, es cierto, que el oscurantismo, la impiedad, hechicería y maldad han plagado al pueblo haitiano y bien podemos ver tales cosas como horribles y merecedoras del juicio divino, pero cuidado, con pensar que los tales sí son merecedores mientras nosotros no. He aquí la actitud correcta de responder a esta situación primariamente, arrepintiéndonos. Procuremos y clamemos a Dios por misericordia, regocijémonos en que El no nos ha dado conforme merecemos.

5. Recordemos las promesas de aquel que saca Bien de males.

A través de la revelación bíblica vemos a Dios mostrar su especialidad de sacar bien de males. De forma general, es haciendo esto que le vemos glorificarse de manera especial en su creación. Vemos la historia bíblica de José, el hijo de Jacob, padecer las desdichas de ser odiado por sus hermanos, quienes en su pecado le venden como esclavo. A esto se añade, el hecho de ser traicionado y olvidado. Mas, cuando José logra ver la historia desde todas las perspectivas, ¿a que conclusión llega?

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.

Genesis 50:20

Mas aun, Dios mismo ha mostrado su obra magna en esto, cuando de la mas grande de las injusticias, el mas horrible de los pecados, ha traído reconciliación al mundo pecador. Es la cruz de Cristo, el evento que mayor bendición ha traído a la humanidad, y fue Allí también donde el hombre manifestó su pecaminosidad de una manera notable. Refugiémonos y esperemos pues en la verdad consoladora de que Dios, en su misericordia sacara bien de lo que ahora puede ser visto como mal.

6. Seamos misericordiosos, tras recibirla………dándola.


Consideremos la misericordia divina librándonos de una catástrofe que de seguro pudo ser de mucho mas alcance que lo que hasta aquí ha sido y sobre todo pensemos con detenimiento en esa misericordia mostrada en todo su esplendor cuando Dios hecho carne sufrió tan grande confusión de pecadores, tomando nuestro lugar en la cruz y de seguro tendremos razones sobradas para obrar con compasión y misericordia de una forma correcta para con el pueblo Haitiano.


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